Lo que Niña Violeta entendía por “Poesía” y “Poema” es algo que nunca quedó claro. Posiblemente nunca lo estará, pues es el caso que a los pocos meses de iniciada su carrera artístico poética, que ella imaginaba fulgurante, estelar, llena de éxitos y escándalos de los que aman los poetas, que era lo más notorio que le había quedado de su paso por aulas donde se explicaban ( ¿ se explicaban? Pero, ¿es explicable eso?) poemas y se relataban vidas de poetas, entremezcladas de procacidades, allá en cuanto junio se torció hacia julio, llegaron los calores, cesaron los recitales poéticos de grupos universitarios y comenzaron las movidas músico-botelloneras y los devaneos con porros y demás, Niña Violeta se dio a la vida bohemia y a la nocturnidad sin alevosía, y dejó a Apolo y a sus dudosos laureles con tres palmos de narices. Se podría decir que si la “Poesía”, los “Poemas”, en lugar de actividad y trato con las buenas letras hubieran sido un novio, por lo que respecta a N. V. tendría el pobre más cuernos que una olla llena de caracoles.
Ella, Violeta, -y esto es otra incógnita irreparable-, siempre escribió poesía y poema como arriba se ha visto : en mayúscula y entre comillas. ¿Creía la joven que de ese modo dignificaba esas palabras, de por sí ya dignas? Nunca lo sabremos, y de todos modos tampoco nos lo vamos a seguir preguntando. Que si lo referimos ahora es sólo por ser fieles a la literalidad de esta historia y a la veracidad de su Diario. En todo caso, y salvo ocasión que así lo requiera, nosotros escribiremos esas palabras de manera normal, como debe ser. Como creemos que debe ser.
Pero sin más preámbulos, veamos su poesía (perdón, su “Poesía”) del Sí y Sí. Con ella inición un recital en el que participó en la Facultad de Letras, como invitada de honor por un grupo de entusiastas estudiantes alentados por algún que otro profesor deseoso de días de glorias y vagabundeos y, si caía esa breva, algún que otro morreo con la poeta o poetisa o con alguna de sus amigas o amigos, depende del caso. En estas cosas, nunca se sabe.
La Niña V. está de pie en el Aula Magna y, micrófono en mano lle un papel y dice:
- “Poema del Sí y Sí”. “Poesía”…
(Se corta un poco, mira al auditorio, se siente arropada, y sonríe)
-Es una Poesía muy Primorosa. (Suelta una risita, y se dispone a leerla. Aclaramos que se reproducen sus palabras entre comillas a fin de dar una idea de cómo las entonaba : resaltándolas del resto, como queriendo darles un mayor peso fónico)
- Bueno, “Lo” leo, ¿vale?
“El Sí y Sí. “POema”
“¿Qué más nos da que todo tenga
su aparente principio y fin
si no somos mas que piedras nunca
nunca nunca nunca,
o sí y sí y sí y otra vez sí y sí?
Violet Le Duc es nombre
elegido por mí y para mí.
Sí y Sí y Sí.
Soy piedra sin fin, Sí.
Soy sólida cúspide, Sí.
Y soy de mí un constante Sí y Sí…
Sííííí, Sííííí….”
Aquí, los gestos y movimientos, la voz misma de Violeta, entusiasmada quizá por las caras de asombro de algunos, por las miradas bobas de muchos, -hay que aclararlo : la falda muy corta de Violeta, dejaba casi ver el tono rosa pálido de sus braguitas, mínimas, y eso parece que causaba cierta inquietud en algunas chicas y morbosa expectación en los más, varones la mayoría aunque no todos, digamos la verdad.
Violeta se detiene, mira a su público, y con un mohín entre pícaro y algo cortado, dice soltando el papel :
-¡No sigo leyendo si no aplauden aquí! Si no aplauden aquí, es que no han entendido nada de mi “Poesía” y de MI “Poema” y de mi arte, ea!
Y los aplausos comenzaron a sonar como por arte de magia. Luego…
Pero esto es ya parte del siguiente episodio, cuando Violeta se enfrentó a una furibunda muchacha (¿inglesa o sólo yaquee?) del Curso para Extranjeros, un tanto si soy si no soy lésbica pero a poeta no me gana nadie. Yeah!




