Mi sombra se llama Robert, pero yo le digo Ruperto. Un modo de mosquearlo como otro cualquiera. Le miento con verdades : “Es que me recuerdas a un pájaro que se llama Ruperto…”, le digo. Y se agarra su mosqueo, vamos que coje un cabreo que te cagas. “¿Un pájaro? ¿Qué clase de pájaro?”, me dice. Y yo : “Ahhh, misterio, misterio!” Y le hago un mohín que sé que le pone. Le ponen cantidad algunos de los mohines que le hago con la cara, con los labios, con la boca, con los ojos… Hay chavalas que no saben ser eróticas : toda la fuerza se les va en la ropa y en los tintes y eso, pero una, ni hablar del peluquín : una tía, por muy joven que sea, tiene que aprender a ser erótica con todo, sobre todo con todo lo que se puede enseñar en misa, como decía mi abuela. “Niña, en la calle, como en misa; y en la cama, sin camisa…” Mi abuela… Ay!
Como decía, para poner a un tío no hay nada como estarse callada, apenas si enseñar nada de nada, y tratar de sugerir todo de todo… Ustedes ya me entienden… Pero no hay tampoco que exagerar, que a veces un simple tropezón de nada al salir o entrar en una cafetería, y listo : ni mohines ni puñetas, que le rozas a uno, como sin quererlo ni saberlos, un muslo o directamente la bragueta, y ya está que ni sabe adonde mirar y se pone como de un tirón. Y si luego vas y te sientas en la barra, o en una mesa, y pones las piernas ahora de un lado, ahora de otro, ahora no sé si cruzadas, ahora las estiro que se me duermen, y ya está como una moto.
En el fondo lo que pasa es que los tíos son unos negáos para eso y para muuuuchas cosas más. ¡Ya te diría yo, si no lo hubieran tenido fácil desde el principio!
- Rupert, ¿me dejas que me ponga unas pinturitas, una carita de Carnaval, cariño?
-¿No querías un chupito?
-Sí, pero digo de salir luego con unas caretas, o pintadita yo a mi aire, que es Canaval, anda, no seas saborío…
Y lo conseguí. Y… Bueno, eso vendrá otro día. mañana, mayormente.

marzo 30, 2011 a las 8:09 pm |
La imagen que ven ustedes arriba del texto es una fotografía de la artista argentina Carolina Fariña, y la podemos poner en este blog por una merced de la autora, que ha dado su autorización siempre que se trate de publicación no venal, y se indique la procedencia.
En cuanto al texto, seguirá en los próximos días hasta su culminación final, que el “Diario de Niña Violeta” tuvo una inicial salida en años anteriores ( en el 2007, creo) pero quedó incompleto. Ahora, esperemos que se publique íntegro, y como se suele decir, corregido y aumentado.
Gracias a todos.